A la mañana, las cosas se abarrotan unas con otras en mi cabeza, y todas juntas me tiran de la cama.
Que manera tan baja de comenzar el día. Me salva mi boca, que a modo automático agradece a Di-os que le devolvió el alma y a su vez agradece haber despertado.
Con esa cabeza turbia, me pregunto, como me voy a volcar a seguir enunciando plegarias es como querer nadar con las piernas enyesadas. Ni hablar de convocar a Di-os nuevamente, porque a veces creo que desde arriba me esta diciendo: mejor ahora no, volvé a la tarde.
Y así, comienzo mi día, gritando, malpensando, gritando otra vez, confundida y son las tres de la tarde y no se por donde empezar, ni que empezar.
Días de invierno.
lunes, 26 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
Intentádolo, como siempre. Volviendo a empezar una y otra vez reciclando lo viejo, buscando lo nuevo, proyectando futuro.
Gracias a Di-os, las palabras no escacean y traducen sentimientos.
Así comienzo, mi nueva etapa, juentoa ustedes, junto a Jaia y por sobre todo junto a Di-os, a quien le pido que me acompañe, cerquita y no me suelte.
Gracias a Di-os, las palabras no escacean y traducen sentimientos.
Así comienzo, mi nueva etapa, juentoa ustedes, junto a Jaia y por sobre todo junto a Di-os, a quien le pido que me acompañe, cerquita y no me suelte.
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